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FIN DE TEMPORADA - PREBENJAMINES 2001 Y 2002
¡Entregados a los padres, LAVADOS Y CENTRIFUGADOS!
Madrid, 10, 11 y 12 de junio de 2011

Alineación (2002):
1. Luke Wyles – “captain”
2. Noah King – “aguilucho”
3. Hugo Nijeboer -"rubio"
4. Diego De Nava -"máquina"
5. Paul Mateu – “alfa”
6. Vincent Mateu – “beta”
7. Alfonso Botía -"boti"
8. Arsenio Vilallonga -“ar”
9. Joaquín Gali -“juaco/regaliz”
10. Alfonso Porras -"porras"
11. Adriel Flores – “adri”
12. Hugo Klingenberg – “crack”
13. Ludvig Moberg – “white shark”
14. Álvaro Ereño – “coquito”
15. Martín Quintas – “martín”
16. Jaime Ansaldo – “samoano”
17. Pedro Borrero – “perico”
18. Rodrigo Alcántara – “hormiga atómica”.

Entrenadores:
José Luis Pérez Martínez, Julián García.

Auxiliares:
Jesús M. Álvarez de Yraola, Fabián Moreno, Nuno Salgueiro, David Santos y otros.

Delegado: Raquel García. Subdelegado: E. Nava.
Fotógrafo: Arsenio Vilallonga SR.
Colaboradores: Leticia Bandeira, Sandra Linares, John Rowlands.

Incidencias:
A propuesta de Julian, y después de valorarlo Raquel y José Luis, hacemos:
· Suspendemos el entreno del jueves.
· Cena barbacoa conjunta de toda la categoría PREBENJAMINES (nacidos en el 2001 y
2002), el viernes a las 7:30 en el Campo de Las Terrazas.
· Acampada nocturna en tiendas de campaña, en el Campo de Las Terrazas, la noche del
viernes al sábado.
· Desayuno de campaña, el sábado a las 9:00.
· Recogida de todo el material de acampada desplegado.
· A las 11:00 entreno conjunto con padres, y diversas actividades lúdicas.
· De forma extra, celebra el cumpleaños Adriel, Pableras y Miguel, y hacen una
hamburguesada/perritada caliente, para todos. Que dura hasta bien avanzada la tarde del
sábado.
· 10:00 del domingo, punto de partida de la expedición al PARQUE WARNER.
· 21:30 entrega de jugadores en la puerta de Las Terrazas a los padres.

Crónica resumen:
La última semana de la temporada oficial, empezaba con un montón de papeles, listas, diseños y camisetas. En un principio todo parecía que iba muy lento y no nos iba a dar tiempo, pero nada como la “raza española” para apretar los dientes y tenerlo todo en orden haciendo rigor de nuestro conocido “spanish time”.

Con todo esto, y después de valorar Julian, Raquel y yo la semana que nos esperaba, decidimos pasar el
entreno del jueves a la actividad programada del viernes.

Los eventos programados eran:

VIERNES (Cena BBQ con los padres y ACAMPADA):

19:30
Llegada a Las Terrazas, equipados con sacos de dormir y tiendas de campaña, y montar
todo lo necesario para pasar la noche acampados en el campo de hierba de rugby.
21:00
Cena barbacoa, de toda la categoría en las Instalaciones de Las Terrazas.
22:00
Entrega de camisetas conmemorativas. Mención especial de la temporada.
23:00
Descanso en las tiendas de campaña.
24:00
Toque de silencio.

SÁBADO (último ENTRENO de la temporada):

7:30 Diana.
8:00 Desmantelamiento del asentamiento, recogida y limpieza.
9:00 Desayuno “continental a lo Berni”.
11:00
Entreno, o lo que procediese.
13:30
Celebración del cumple de Adri, Pablo y Miguel (fuera de programa).
16:30
Recogida de jugadores.

DOMINGO (visita al PARQUE WARNER MADRID):

10:00
Punto de salida hacia el PARQUE WARNER MADRID.
14:00
Comida
17:00
Helado de dos bolas/granizado.
20:00
Reagrupamiento para la vuelta a Las Terrazas.
21:00
Llegada a Las Terrazas, intercambio de abrazos y entrega de los jugadores a los padres.
22:00
Fin de la temporada 2010-2011.

La verdad que todos en fila, asustan un poco, pero… ahora que han pasado,… uff, pesan mucho más, yo como dato, hoy parecía que llevaba una mochila de 50 kg en la espalda, menudo fin de semana. Pero vamos a ceñirnos a la crónica cómo tal.

Lo dicho a media tarde, a eso de la 19:30 ya estaban todos los convocados por allí, y como un reloj suizo, a las 20:30, Raquel daba el pistoletazo de salida a Marisa, para que el metre (Begnagdó) empezase a desplegar un excelente plato de pasta para los deportistas, mientras, Bartolo hacía de parrillero a los mando de la BBQ.

Mientras en un lugar no muy lejano, se acababan de imprimir las últimas camisetas de los jugadores, y todo lo rápido que se pudo, llegamos con el material a eso de las 21:00, para ese momento, los comensales, ya tenían los labios rojos, y alguna parte más de la cara y de la camiseta que traían, por lo que vino como anillo al dedo el repuesto.

Se fueron entregando las camisetas a los asistentes, eso si, diferenciadas las del 2001 con las del 2002, única diferencia en toda la sesión que han tenido, también tienen derecho a su corralito. Destacar, que se entregaron cuatro camisetas con los colores de España, a los cuatro jugadores, que por motivos laborales de sus padres, dejan el Club, por lo menos temporalmente, espero y deseo.

Recogieron su camiseta Brienc, Sam y Ludvig (Luke no pudo venir, pero la tenemos guardada a buen recaudo).

A los chavales les gusto mucho tanto la conmemorativa, como la particularizada para estos cuatro, aquí ya empezamos a notar cómo mojábamos las pestañas más de uno, desde aquí un abrazote muy fuerte a la madre de Ludvig, gran señora y madre donde las haya.


La fiesta no había hecho, nada más que empezar, mientras que los mayores, calentaban motores y empezaban a degustar la BBQ “made in Las Terrazas”, los jugadores, ya empezaban a liarla con las tiendas de campaña, se encerraban, sacaban sus linternas, y ya empezaban a superar el aforo de más de una tienda, pero …

Por otro lado, cuan aldea de Asterix y Obelix, los mayores se iban comiendo unos cuantos jabalíes y terneros. Y cuando estábamos todos con los estómagos bien asentados, llego la hora de dar la mención especial de la noche, esta no fue para otra que para Raquel García Campillo, nuestra superDelegada, después de muchos quebraderos de cabeza, se optó por algo conservador, un vale para una noche de hotel, para dos adultos y dos infantes (supongo que invitará a Yannick, Hugo y Mariete), destacar la cara con la que se quedo Yannick, creo que hay registro gráfico. Seguidamente, por aclamación, nos deleito con unas palabras, y otra vez volvieron a brillar los ojos,… seguramente por la intensidad de las llamas de la barbacoa.

Seguidamente, y como era de rigor, Julian, entrenador y sufridor de los 2001, dijo una palabras, a las que siguieron las de un servidor, como entrenador de los 2002 y responsable de la categoría, y finalmente, como manda el protocolo, empieza el acto el segundo más importante y lo cierra el principal, y este no podía ser otro que Yonadah, el presidente de “la aldea”. La noche acompañaba, no llovía, y los chavales se lo estaban pasando en grande.

A eso de las 23:30, los adultos que quedaban, eran los que se iban a quedar a dormir con las joyas,y las joyas, pues brillaban más que las del Museo del Prado, se perseguían con los aislantes, se cambiaban de tienda, aligeraron sus pijamas hasta la mínima expresión, y todo ello como siempre, en un campo de rugby, el nuestro.

UN,DOS,TRES,
ALCOBENDAS...
¡ARUUU!


A eso de la 1:00 de la madrugada, y después de dar unos cuantos toques de queda, ya se puso como norma, que el que quisiese estar despierto, tendría que estar con sus compañeros de tienda, por eso, de reducir el espacio, que se encontrasen cómodos, y de repente, a planchar la oreja.

Esto funcionó muy bien con la mayoría, hubo unos cuantos expedicionarios que estuvieron haciendo hogueras con la linterna, a la que contaban historia de miedo. Qué bien se lo pasó Pableras, y lo que le quedaba al día siguiente, por cierto, que celebraba su cumple.

El comportamiento de los chavales fue excelente, no hicieron nada, que no se esperase que pudieran hacer, y el de los padres también, Bernardo y Marisa apuraron hasta casi las 2 de la madrugada, para darnos las últimas bebidas antes de la hora de sueño.

Hay un dicho que dice, lo que pasa en el campo, se queda en el campo, ya eso de las 7:15 de la mañana, ya se empezaron a oír chisss y voces, de vamos a despertar a todos, con lo que a las 7:30 ya estábamos todos arriba. Después de un rato de risas, estirones y bostezos, empezamos a desmontar el asentamiento, esperando que a eso de las 9, llegase Berni y Marisa con los “desayunos continentales”.

Dicho y hecho, con puntualidad española, llegaron y en diez minutos estábamos todos con los Cola-caos calientes, los cafés, las conchas de chocolate, las magdalenas, las tostadas con aceite y tomate, o con mermelada, los yogures, los zumos, lo dicho, que no faltó de nada, alguno se tomo su desayuno, el del que no vino y el del que pensó que igual iba a venir, pero… sobró de todo. A eso de las 10, recogimos todo “rápidamente” y nos dispusimos a desmontar lo que quedaba del campamento.

Aquí, hay que destacar un detalle, las tiendas del Decathlon se montan en dos minutos escasos, eso pone la publicidad, pero en ningún sitio pone, cuanto se tarda en desmontar, fue espectacular, a la demanda de Leticia, (mama Noah&Camino), los guerreros de la tribu nos acercamos para ayudar a desmontar la tienda pequeña del asentamiento, al principio, lo intentamos como se tiene que hacer, “sin leer las instrucciones”, después de cerca de un cuarto de hora, tuvimos que coger la funda y empezar a descifrar los seis dibujitos. Seguro que el que diseñó las instrucciones era un romano y sabía que las tiendas eran para la aldea gala.

Gracias a la pericia de Arsenio padre, y de otros cuatro o cinco lanzados, conseguimos doblegar a la primera de la saga, ponía 2.0, pero es que teníamos otras dos que ponían 4.2, y eran tres veces más grandes. En la siguiente media hora, hubo momentos de gloria y de decepción, gloria cuando creíamos que ya teníamos la tienda hecha un arito, decepción, cuando la tienda se volvía a su tamaño desplegado. Yo no lo ví, pero un padre, estuvo cubicando para llevarse la tienda abierta en el coche, no sé si a casa, o a la recepción del Decathlon, pero la cuestión es que al final conseguimos meter a todas en sus cestitos, y a eso de las 10:45 lo único que quedaban eran las colchonetas.

Aquí los jóvenes guerreros de la aldea, decidieron que podía ser una buena idea hacer un tobogán gigante en la ladera detrás de palos, y poder tirarse, y dicho y hecho, hasta evitaron la zanja, qué máquinas, ya no eran guerreros galos, eran zapadores y de los buenos. Se montaron un tobogán de alucinar, y se lo estuvieron pasando como enanos, pero claro, no resbalaba bien, y tuvieron que tirar de manguera para mojarse y que entonces deslizase a la perfección. Todos iban lanzándose y bajando de culo, de cabeza, de lado, incluso por el césped los que no tenían buena puntería.

Después de tal demostración, ya eran cerca de las 11:30, se incorporaban a la fiesta, todos los que no se habían quedado a dormir, y otra vez, volvíamos a estar todos los prebenjamines juntos, qué gozada. Los chavales propusieron, que ya que había bastantes padres, pues que no estaba mal, medirse con ellos y hacer un partidillo padres contra hijos. Estuvo muy divertido, máxime cuando el árbitro llego a ser un hijo, y con gran discreción y elegancia, no paraba de barrer para casa, que maquinon Pableras.

 

Después del partido tomaba protagonismo el bajar las colchonetas otra vez, y colocarlas, el primer paso fue colocarlas pegadas a la valla, para luego levantarlas y atarlas correctamente, pero que pasa cuando hay una serpiente de colchonetas, pues claro, que primero se empezaron a tumbar, al estilo Marqués de Botia, seguidos por Mariete que se dio un buen revolcón, y claro, llegó la hora de la comida.

Era el cumple de Miguel, Adriel y Pableras, y lo celebraron invitando al equipo a una hamburguesa y/o
perrito, todo ello bien acompañado por un par de tartas y dos piñatas. En un rato, todos habían comido, y
tenían las manos llenas de chuches, se lo pasaron en grande.

Después, uff, pues estaban las colchonetas, y decidieron que era el momento ideal de hacer un campeonato de longitud, todos sin camisa, y con una carrerilla de unos 15 metros, se lanzaban con la tripa, y deslizaban cuan pingüinos por la nieve, hasta ver quién era el que llegaba al record, que al final fue, de unos 20 metros aproximadamente, ganó Miguel Gibaja, y en segundo lugar, y dando espectáculo Pableras, era su cumple y lo estaba demostrando.

Después de esta gran exhibición, tanto de la paciencia de los padres, pero eso sí, bien acompañados por su tarta y cervecitas o refrescos, dieron las 20:00 horas de la tarde, y empezamos a desmontar el campamento, el día siguiente era duro, la visita al Parque Warner. A estas alturas, los chavales seguían con ganas de guerra, pero se les veía el cansancio en el rostro, y a los padres más, y a todos los que nos íbamos al día siguiente al Parque Warner,… más.

La gestión empezó desde primera hora de la mañana, no nos habían contestado a nuestros emails, por lo que llamamos a eso de las 9 de la mañana a un 902, donde una operadora muy amable, creo recordar que se llamaba Pilar, nos indicó todo lo que necesitábamos para ir como grupo, la verdad que éramos un grupo , y poco nos costó cumplir los requisitos, la cuestión que a la llegada al Parque a eso de las 11, ya nos tenían acreditados y puesta la matrícula, en menos de media hora estábamos todos dentro, con los menús de comida comprados y dispuestos a darlo todo en el intento.

Ya para empezar casi se nos pierden tres madres, Fabiana, Nuna y la Rowlands, casi ná, pobrecito del que se las hubiese llevado a casa, “yo tenía claro, que sin el ticket de compra, no se podía devolver el producto” ;-).

Después de dar tantas opiniones como asistentes, decidimos que íbamos a seguir una secuencia opuesta al sentido de giro de las agujas del reloj, e íbamos a empezar con una actividad de agua (por eso de evitar los calores), nada más lejos de la realidad, porque cuando nos íbamos a hacia los Rápidos ACME, decidimos que había un Correcaminos que nos necesitaba. Nos metimos a la fila y allí que empezamos, el grupo era de 38 personas, de los cuales 22 eran chavales. ¡Menuda jauría!.

Cuan partido de las series finales, los del equipo de adultos, teníamos claro a quién teníamos que hacer un marcaje especial, los hermanos Klin (Aberel TNT y Joe Crack) encabezaban todas las iniciativas, bien arropados por Ludvig, el Marqués y Máquina. Nuestra defensa era férrea, Eugenio en el centro, con Leticia en un apoyo y Pollo en el otro, formaban una unidad básica de ataque excelente.

Después de hacer un intento en vano, por meternos en el Rio Bravo, nos metimos todos, a una de las fuentes de agua, y empezamos a ver, que el agua no era un problema. Después de valorar diferentes opciones, y siendo nuevos en el lugar, decidimos que lo mejor era comer pronto, y así tener sitio para toda la tribu, en un lugar con sombra. Rápidamente nos hicimos con el poblado del oeste y su cantina, donde nos deleitaron con unos espaguetis con tomate, y un pollo asado con patatas fritas, todo ello acompañado de refresco y postre, que más podíamos pedir.

Ya a estas alturas, casi todos los mayores teníamos sombrero de paja de Mahou, por cada mini de cerveza, te regalaban uno, y muy solidariamente, Fabi, Nuno y Johnn Moranco se habían propuesto que nadie perdiese el conocimiento, al menos por insolación.

Después de hacer acopio de botellas de agua, cada vez que hacíamos una parada caían más de 8 litros de agua, para que los asistentes se hagan a la idea del desgaste hídrico. Lo dicho, rápidamente vimos, que al igual que en un equipo de rugby hay delanteros y tres cuartos, aquí teníamos dos tipos de programa para la lavadora, el de lavado (con prioridad por el agua) y el de centrifugado (donde lo que más gustaba era las fuerzas centrifugas y las aceleraciones de Corioli).

Decidimos hacer dos planes de juego, nos dividíamos en dos grupos, para ir a dos actividades que tenían que estar juntas, nos colocábamos en la fila, y si unos bajaban antes que los otros (como es normal), pues decíamos que se habían perdido, y que venían con nosotros y así se podían meter en la fila sin tener que esperar. Nos teníamos que adaptar al entorno. No es que fuese muy legal (que no lo era), pero había una opción que era “correcaminos”, que tenían una pulserita, y se colaban en todas las filas, pues nosotros nos inventamos un truco ACME, digno del Coyote (mek, mek, …).

El truco funcionaba, pero las fuerzas de los mayores, ya escaseaban, por lo que a media tarde, a eso de las 18:00 horas, decidimos tomar un megahelado de dos bolas, por lo menos. Buscamos una sombra cerca de Batman y Superman, y dimos buena cuenta de los helados, a la vez, que cerrábamos las cuentas.

 

 

Teníamos agua, hasta en las orejas, ya para esa hora, habíamos dado buena cuenta de más de la mitad de las actividades del Parque Warner.

Los enanos, se lo estaban pasando en grande, no había duda, era el momento más importante de la temporada, porque era el momento en el que se lo estaban pasando mejor. Noah y Porras, cuan Hernández y Fernández de Tintín, iban para un lado y para otro, papa Hugo, encabezaba el grupo de los de la Lanzadera, a lo que papaMáquina, señalando al Batman, una montaña rusa, llena de curvas, decía: “me han hecho subirme ahí”. Lo estábamos pasando en grande.

El equipo de los centrifugados, se fue a la Lanzadera,y los acuosos se metían en la Casa del Terror, dirección al Oso Yogui, que era una actividad de agua, con la que cerrábamos el círculo que habíamos iniciado por la mañana. No pudo ser y nos cerraron las atracciones y el final fue en la Casa del Terror, pero había sido un día perfecto. Cómo dijo alguno, no importa, el próximo día empezamos al revés.

Ya justo en la salida, llego para mí el momento más triste, no porque nos fuésemos del Parque, sino porque nos despedíamos de Ludvig Moberg, nuestro White Shark, nuestro jugador, amigo y compañero. En lo que me toca, Ludvig, esta vez con gafas y no con “lentejas”, vino, y a pesar de que estaba mosqueado porque quería un granizado, me miró con cara de pena y me dio un abrazo, era un abrazo de
despedida, y a pesar de que había hablado con su padre, para que en verano se venga a España a los campamentos de rugby de verano de Alcobendas, no podía sentir otra cosa que “rabia” con el destino, Ludvig como un señor que es, me dio uno de sus abrazos de oso, que este año han probado más de un tres cuartos de los equipos con los que nos hemos enfrentado y me daba un beso. Aún ahora me cuesta
escribir, simplemente de recordarlo, rápidamente vinieron los Máquina, Hugo rubio, Noah y Porras y se dieron la mano como “machotes” que son. No pasaba nada, iban a seguir en contacto, todos éramos del mismo equipo, y hay una cosa clara, “EL AÑO QUE HEMOS PASADO, NO NOS LO QUITA NADIE, HA SIDO UN GRAN AÑO”.

Rápidamente, como si quisiésemos que llegase pronto el primer entreno de la próxima temporada, nos fuimos subiendo a todos los coches (once en total), y “cada mochuelo a su olivo”.

Podría seguir contando muchas anécdotas del equipo, porque por encima de todo somos un equipo, el equipo de los Prebenjamines de Alcobendas, pero lo voy a dejar para otro momento.

Desde aquí, muchas gracias a todos, a nadie en particular y a muchos en general.

Para el cronista, ha sido un HONOR.

José Luis Pérez Martínez “Pollo”
Entrenador Prebenjamines 2002