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Jornada de Rugby Base en Orcasitas
5ª CONCENTRACION DE PREBENJAMINES Y JABATOS de la FMR.
¡Mama, pato!, pachín; ¡Papa pato!, pachín, … y los pollitos 2002, … ¡PACHIN, PACHIN, PACHIN!

Martes 18 de diciembre de 2010

Categoría: Prebenjamines (2002)
Horarios:
10:30
- Liceo Francés B (2) – Alcobendas B (2)
y 11:35 - Olímpico (2) – Alcobendas B (12)
NOTA:
(nº de ensayos)
Lugar: Orcasitas
Alineación: Diego de Nava, Alfonso Botía, Álvaro Ereño, Luke Wyles (capitán), Noah King, Ludwig Moberg, Joaquín Gali, Hugo Nijeboer, Adriel Flores, Pedro Borrero. NOTA: En Prebenjamines se juega con 9 jugadores de campo: 1, 2 , 3, 9, 10, 11, 12, 14 y 15.
Entrenador: José Luis Pérez Martínez (Pollo)
Delegado: Raquel García
Incidencias: CAMPO DE CESPED ARTIFICIAL, SIN REGAR, PERO DADO QUE POR LA NOCHE HUBO CALIMA Y NIEBLA, LO QUE LE DEJABA EN OPTIMAS CONDICIONES PARA JUGAR.

La condición de partida, la habitual, a las 9:00 autobús en Las Terrazas, los 15 minutos de cortesía y nos vamos para Orcasitas. En un principio en esta concentración y después de la incorporación de Julian y Luis al frente de los 2001, habíamos planteado hacer un equipo A con los 2001, un B con los 2002 (lo habitual) y un C con los jugadores de 2001 que tienen mayor experiencia y progresión, pero estos últimos inscritos en la categoría Benjamín (para que se encontrasen con jugadores, con experiencia técnica similar, pero con un hándicap en el físico, para intentar motivar a estos jugadores que en su categoría ganan los partidos de 15 ensayos sin despeinarse).

No voy a comentar nada, porque seguro que Julián lo hace, pero excelente el comportamiento de los chavales. Por el lado que nos toca, a las 12:30 ya habíamos jugado nuestros partidos, por lo que ayudamos al A, mermado por el C y por las 5 incomparecencias de jugadores que habían confirmado su asistencia. Adriel jugó un partido más con el A.

Retomando el tema a eso de las 10:30 de la mañana, comenzamos la concentración jugando en el campo B con Liceo Francés. Ya es la tercera vez que nos enfrentamos a ellos, y empezamos a ser un poco su pesadilla. Esta vez el entrenador que llevaba a los Liceos era un chaval joven, y la verdad, con un comportamiento excelente.

Los “pollitos” estaban muy motivados, ya desde el calentamiento que hicimos de forma conjunta toda la categoría prebenjamín, llevando el calentamiento Julián, mientras yo me dedicaba a localizar a los árbitros y los campos de juego. Los chavales estaban muy motivados, habían sopesado que en el último entreno del jueves (primero después de las vacaciones de Navidad) nos habíamos distraído un poco, y entre ellos repasaban jugadas, e ideas que se les ocurría para jugar contra Liceo, recordaban características de jugadores contrarios, y planeaban jugadas, la verdad que el ambiente era excelente. En un principio el único hándicap el tener 10 jugadores disponibles, pero es algo que no nos asusta. En un principio los tres jugadores de melé (Máquina, Boti y Ereño), con Luke de medio, Noah de apertura/zaguero, Hugo, Ludwig y Adriel de centros killers y de estilete letal Juaco. Los puestos son orientativos, ya que entre ellos hablan y se cambian, pero tienen claro los que entran en melé, quienes son los medios (Luke o en su defecto Hugo), quienes entran de hipopótamo (Ereño, Máquina, Ludwig) y quiénes son los cocodrilos del equipo. Aunque en momentos de tensión todos son todo, es un placer oírles dentro del campo como hablan, y hablan de rugby.

El partido comenzó con mucha presión, los Alcobendas presionamos muy encima a los jugadores que ponían en juego el balón, y nos dio sus frutos, Liceo no conseguía desarrollar su juego desplegado, y se tenía que conformar con hacer moles y rucks, ahí es donde les queríamos llevar, en este segundo trimestre, tenemos que potenciar nuestra defensa, y mejorar nuestros moles y rucks, y la verdad que el trabajo fue excelente, no les dejábamos progresar, les hacíamos recular, y “siempre” buscábamos el balón, trabajando mucho las manos y el suelo, lo que nos dio sorprenderles con un primer ensayo de Juaco después de ganar Hugo y Noah un balón en un maul francés que les conseguimos robar. El partido empezaba bien, y Liceo parecía que asumía que iba a ser así, el entrenador les motivo para defender más fuerte, y lo consiguió. Nosotros no teníamos problemas, les seguíamos llevando donde queríamos, concentrarles cerca de las bandas laterales con moles o rucks, para poder desplegar nuestro juego “cocodrilo”, en esta fase del partido se vieron grandes carreras, algunas de ellas, sin ganar muchos metros en profundidad, pero haciendo ancho todo el campo, aquí destacar en el juego agrupado a los Ereño, Máquina, Hugo, Boti, Noah y Pedro, y en el juego desplegado los carrerones de Juaco, Noah, Adriel y Luke, que además de dirigir perfectamente el juego, se permitía el lujo de salir por patas. A estas alturas, los jugadores estaban disfrutando, el entrenador también, pero los que estaban que no cabían en sí, y por eso no paraban de correr la banda y gritar, eran los padres, Iñaki (Ereño), Diego (Máquina), Dulce y Doc (Adri), el padre de Luke, el padre de Ludwig, Letizia (Noah) y algún que otro familiar no paraban de gritar, y disfrutar, los chavales estaban jugando muy bien, y se empiezan a recoger frutos de los tres meses que llevamos entrenando. Terminó el primer tiempo, y los chavales estaban pletóricos, sólo callaban para coger aire, y todos querían aportar ideas. Destacar que en este primer tiempo, Liceo se defendió un par de veces pateando (ahora lo han debido entrenar, y dado que nosotros les hemos atacado por ahí en partidos anteriores, “han aprendido”). No ganaron muchos metros, porque nuestra retaguardia con Noah y Hugo siempre cubriendo las espalda a Luke, supo coger las patadas y contra-atacar. Excelente progresión la de Hugo, cada vez más implicado, canalizando toda su fuerza en el juego, y haciendo gestos en el campo dignos de un veterano, a pesar de llevar sólo cuatro meses. Noah, que ya ha decidido que su mote es “aguilucho”, pateando muy bien, viendo donde hay huecos en el campo y hablando con Luke siempre para ver que hacen, gran trío. Por otro lado y a estas alturas, los jugadores de Liceo soñaban con melenas rubias, tanto Ludwig como Hugo, además de Adriel, no paraban de placarles, y al suelo, y luego en segunda oleada, … “los fuertes”, Máquina, Ereño y el gran Boti” a por el balón y a trabajar brazos, lo bonito de este deporte, es que salen jugadas improvisadas, y de forma “improvisada, que no involuntaria”, hacíamos tornillos, y Liceo lo pasaba mal, de hecho, llegaba nuestro segundo ensayo, Pedro empezaba a despertar, y Juaco excelente en ataque, pero más importante, muy bien en defensa, placando y colocando a sus compañeros. A estas alturas Pedro, ya había despertado, le cuesta mucho entrar en juego, pero luego es de los destacados. La idea era jugar, era hacer nuestro juego y ver cómo nos acoplábamos en el campo, con un rival fuerte, que además cada vez más, nos conoce, y en un balón suelto, Liceo nos consiguió ensayar el 2-1. El partido estaba controlado y los chavales no se ponían nerviosos, al revés, con mucha tensión en el campo, pero no paraban de colocarse, hablar entre ellos de cómo ponernos en defensa y ataque, y que hacer. Aquí Liceo intentó presionar con todo, pero les volvimos a sorprender con las “águilas” de Noah, y jugamos prácticamente todo el segundo tiempo en su campo. Se vieron muy buenas jugadas en el campo, y si en vez de conos, hubiésemos tenido líneas (en un par de veces Juaco se salió del campo unos centímetros y el árbitro lo pitó). El único pero si cabe, del que asumo mi culpa, es que en una melé para Liceo, su medio cogió el balón y se fue por el cerrado, Luke y Hugo gritaron “no ha pasado, no puede ensayar”, pero el árbitro dió el ensayo. Era el 2-2 y prácticamente el final del partido. Al terminar le comenté al árbitro que en el 2º Encuentro en Orcasitas, nos dijeron que el medio melé era iniciador, y “tenía obligación de pasar el balón” para ponerlo en juego. Quedó en que lo preguntaba, pero como no se ponían de acuerdo, sobre todo, porque los árbitros son nóveles y han hecho un cursillo de un día, lo que hicimos, después de hablarlo con el entrenador de Olímpico, era, que dado que nos habían ensayado de esa manera, “iba a ser legal”. Los chavales estaban picados, y decidimos, que como era legal, pues lo íbamos a intentar en el siguiente partido.

Después del primer partido, todos muy contentos, los chavales hidratándose, y comiendo fruta y galletas, que muy amablemente traen los padres de unos cuantos jugadores. Vimos jugar el siguiente partido, y jugadores como Juaco, Hugo y Luke estaban como búhos en la banda, y no paraban de decirse cosas de cómo jugaba el Olímpico, destacar aquí que en el circulo prepartido, Adriel pide la palabra y nos dice a todos: “un truco, el medio melé de Olímpico, antes de sacar siempre mira al jugador al que le va a dar el balón luego, o sea que salimos a por el a saco”. Este dato es importante, ya que nos está dando una identidad, el equipo trabaja desde una buena defensa, siempre “atacamos con la defensa”, prefiero que me pite un golpe el árbitro porque salimos antes de poner el balón en juego, porque estamos en tensión, que nos ensayen y algún jugador no se haya dado la vuelta todavía. De hecho, los equipos que nos ganan no nos meten más de 4 ensayos en los últimos partidos, por lo que ya empiezan a ser asequibles a nuestro poder ofensivo, que cada vez es más alto, llegando a una media de 6 ensayos por partido en los últimos seis partidos.

Con todos estos previos, comenzó el partido contra Olímpico, los jugadores salieron muy motivados, y esto llevó que ya en la primera jugada, y después de bailar el balón desde nuestro ala derecho a nuestro ala izquierdo, conseguimos encontrar un hueco y ensayó Adriel. Casi se me muere el abuelo de Adri gritando que “quebrara”, pero sabiamente su nieto no le hizo caso y se fue directo a banderín y ensayó (luego le explique que vale lo mismo el ensayo en el centro de la línea de ensayo que en la esquina). El comienzo era bueno, y Olímpico un equipo en construcción, notaba la presión de los “pollitos”. No les permitíamos dar más que un pase a lo sumo y con la presión, o recuperábamos el balón o les hacíamos cometer una infracción que nos daba la ventaja. Con esto, los jugadores se vinieron arriba, y vimos “muy bonitas jugadas”, que terminaron en ensayos, el primer tiempo terminó con 6-0 y los chavales dándolo todo, es más destacar “que ellos mismos pedían que les cambiase, para que entrase otro descansado, y que volvían a entrar en cuatro minutos”, la verdad es que con jugadores así, es muy fácil ser su entrenador. En el descanso les pedí que hiciésemos cosas que ellos recordasen que habíamos entrenado, y de ahí Noah pidió jugadas águila, si a mí me parecía bien (a esta altura, las patadas precisan de autorización del entrenador, para que no nos acostumbremos a jugar al tenis). Lo único que les pedí es que antes lo hablasen, y que quería que se divirtiesen, Máquina y Ereño pedían sus hipopótamos ya habituales, y montaban sus segundas fases con Luke y su guardia pretoriana (Adri, Hugo, Noah y Ludwig), Juaco disfrutaba de un merecido descanso, ya que siempre que hablamos de ataque, es Juaco nuestro brazo ejecutor, si se habla de correr y driblar. Hubo grandes jugadas en el campo, tanto por parte de Alcobendas, como por parte de Olímpico que se defendía reculando, pero siempre con la cabeza alta. El partido fue duro para Olímpico, que recibía, placaje tras placaje, y entre medias ensayos. El segundo tiempo acabo con un parcial de 6-2 ensayos para Alcobendas, lo que hacía un total de 12-2. Lectura muy importante, que los ensayos vinieron de jugadores, que no son los que habitualmente ensayan, y que además fueron muy variados, e incorporamos ensayos desde moles que los vamos llevando hasta la línea de ensayo, y posamos. Este partido lo vio “el presi”, Yonadah, que nos felicitó, y se le veía en la cara que estaba contento con el trabajo que se hace con los chavales.

Después de hacer pasillo a Olímpico, estirar y hablar, saludamos y aplaudimos a la afición, y nos desatábamos las botas, el trabajo ya estaba hecho, y el resultado era excelente.

En la parte deportiva, destacar, que los 2002 han dado un paso importante, y se ve que ya están al nivel de los 2001 “ibéricos”, y que a cada vez estamos más cerca de los 2001 “pata negra”, de hecho, jugadores como Adriel el otro día, y en otros partidos, Luke o Arsenio por ejemplo, han jugado con los 2001, y no sólo no se ha notado ninguna deficiencia en juego, sino que encima han sido de los destacados en el campo. Esta claro que la diferencia física es importante, pero que los 2002 cada vez, están más acostumbrados a jugar contra jugadores más grandes que ellos, y por eso se ayudan y placan de forma escalonada a los grandes para conseguir pararlos, creo que la línea de trabajo es buena, y los resultandos ya llegan.

Felicitar a los padres, que día tras día están ahí a pie de entrenamiento y partido, y tiran del carro. Un abrazo a todos.

Mención especial a Eugenio Nava, padre ayudante de la delegada de la categoría (Raquel García). Esperamos poder contar con la “ayuda” de David para el próximo partido ya.

 

José Luis Pérez Martínez
Entrenador Prebenjamines 2002.