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PREBENJAMINES - CAMPEONATO DE ESPAÑA, 14 y 15 de Mayo.
A Patadas por Valladolid

Jueves 19 de Mayo de 2011


El pasado fin de semana, teníamos unos de nuestros hitos importantes de la temporada 2010-2011, el Campeonato de España de Rugby de la categoría prebenjamín, en particular a nuestro equipo, el que ha participado toda la temporada con la denominación 2002 (todos los jugadores son nacidos en este año) nos correspondía el epígrafe de Alcobendas B, y participábamos en lo que denominaban la Liga de Promoción (para conseguir el Campeonato de la categoría sólo puede optar un equipo por Club, básicamente se podría explicar así). Con lo que a priori nos íbamos a encontrar con los B, muchos de ellos, con jugadores de nuestro año el 2002, y reforzados con jugadores del 2001, y otros equipos simplemente, con jugadores del 2002.

Las espadas estaban en todo lo alto, CAU Valencia B, VRAC B, VRAC C, CRC Canoe, C.D. Arquitectura B, C.R. Liceo Francés B y Alcobendas B. Para nosotros eran conocidos los equipos de Madrid, con los que hemos jugado a lo largo de la temporada unas cuantas veces, como Liceo, Arquitectura y Canoe; por otro lado, conocíamos del torneo de hace unos meses a los jugadores del VRAC, y nos quedaba la incógnita de Valencia. A priori, favoritos, por eso de ser los locales VRAC, y además al estar en casa, les permite contar con el 100% de sus jugadores.

Nosotros por nuestra parte, llegábamos, a este torneo, mermados por las lesiones (Luke) y por las comuniones (Juaco, Perico, Rodrigo, Ereño, Boti, Porras, Martín, Ansaldo), lo que nos dejaba con nuestro “nueve de gala”:

  • Paul, Diego “máquina”, Vincent, Hugo “rubio”, Noah “aguilucho”, Adriel “power-mex”, Ludvig “tiburón blanco”, Ar “plakeitor” y Hugo “crack”, contábamos con que Ereño, llegaba el domingo (muchas gracias a la familia Ereño por el esfuerzo, un ejemplo).

  • Después de que el A realizase sus descartes, incorporamos cuatro jugadores: Lucas “klin”, Julio, Niko e Iñaki, jugadores con los que hemos entrenado, y conocen nuestro sistema de juego (águilas, hipopótamos y cocodrilos). Gran campeonato de estos cuatro jugadores.

Ya desde hace un par de semanas, los entrenamientos los habíamos orientado a la preparación de este Campeonato, y de partida, como entrenador, tenía claro, que nos íbamos a encontrar con equipos más grandes físicamente que nosotros, que nos iban a hacer trabajar mucho el aspecto defensivo, y en particular los apoyos. Por todo esto, teníamos una estrategia clara, teníamos que rehuir el contacto, en la medida de lo posible, y les íbamos a hacer correr, el tema era cómo. Una de las herramientas que nos ha sacado de muchos líos tanto en defensa como en ataque, ha sido el “juego al pie”, por un lado, muchos entrenadores renuncian en las categorías inferiores a esta opción, y se olvidan de entrenar la defensa a las patadas. Equipos con un gran potencial físico, dan más valor a un juego contundente en los moles y rucks, pero claro, siempre amparados en su superioridad física. Nosotros decidimos, cubrir nuestras deficiencias (falta de kilos y centímetros) y potenciar nuestras virtudes (velocidad, juego en apoyo desplegado y juego al pie). Por este motivo hemos estado entrenando y haciendo minipartidos con nuestros “hermanos” mayores, los 2001, jugadores más grandes y con un estilo de juego más convencional, nuestras victorias, tienen una parte que es de ellos.

Pues con todas estas incógnitas, nos subimos al autobús con destino a Valladolid. En un principio con la expedición, de los 2002, sólo viajaban Hugo Nijeboer y Ludvig, mis dos compañeros de habitación, que cómo no, ya empezamos con buen pie, era la habitación 2002, nos moló.

La convivencia en el hotel ha sido una experiencia, excelente desde mi punto de vista, porque los jugadores conviven con otros compañeros de Club, se han intercambiado consolas, los tan codiciados cargadores de las nintendo, y toda la ropa que no estaba marcada, y cada día subía a la habitación con cinco o seis prendas, que me tocaba repartir al día siguiente (por cierto, tengo unas cuantas, o sea, que todos los que hagan recuento y les falte algo, que me lo digan, igual hay suerte).

Lo dicho, desayuno fenomenal, los pollitos dan buena cuenta del bacón, de los zumos, de los huevos revueltos, de la bollería, de las tartas y de los cereales (muy bien el catering del hotel, de calidad y sin limitaciones), después visita rápida a la habitación para cepillarnos los dientes y hacer los pises de última hora, y al autobús. Como eran los de Sanfiz, pues ya cada uno tiene sus preferencias y casi hasta sus sitios, por lo que todos cómodos y relajados al campo.

La sensación a la llegada, impresionante, más de 30 autobuses, y una jauría de chavales (unos 1500 aproximadamente), vestidos con sus colores, a la puerta de acceso. Ya más de uno se cruza miradas con contrarios conocidos, y se saludan con un choque rápido de manos.

La organización (muy buena, felicidades desde aquí), nos indica cual es nuestra “cabaña” (tienda del ejercito, de unos 5x5 metros) en donde podemos organizarnos y dejar todas las mochilas y material durante el torneo.

Nos asentamos, cuan tribu india, y vamos recibiendo al resto de compañeros que llegan con los padres, nuestra manada ya está preparada. Mientras, los delegados a lo suyo, Raquel por un lado, con todos los detalles de la inscripciones, Papa-máquina con su carpeta en mano, confirma los horarios con la organización (nos los cambiaron todos) y se informa de cuál es nuestro campo de juego, yo mientras me doy una vuelta por el campo y veo que son campos de césped natural, en perfecto estado y con la hierba bastante alta. Además el campo está flanqueado por un fondo con una hilera de árboles muy altos, y veo que las banderas flamean, y que el viento es constante en el sentido longitudinal del campo, con lo que va a ser vital el tener el campo con viento a favor (cabe recordar, que se juega un sólo tiempo de 10 minutos), ya que nuestras patadas van a volar mucho mejor, y las de ellos se van a caer a plomo. Entorno ideal, para las “águilas” de La Moraleja.

Pues dicho y hecho, empezamos el calentamiento (después de la experiencia, no quiero que sean de más de 15 minutos), con lo que David empieza con los ejercicios típicos, mientras aprovecho para hablar con los jugadores especialistas, fundamentalmente con Noah “aguilucho” (pateador-apertura) y con Hugo “rubio” que va a jugar de medio de melé. Rápidamente nos entendemos, les explico que lo único que quiero es que juguemos como hemos entrenado, en ataque, vamos a patear para meter el balón muy cerca de su zona de marca, y subir siempre muy planos y muy rápidos a la presión de la patada, “nuestra defensa tiene que atacar constantemente a su ataque, tenemos que ir por delante de su iniciativa”. Dado que Porras no está, Noah va a tener que llevar todo el peso de las patadas. Más de lo mismo con Hugo, ya que el otro medio, Luke, le tenemos con un brazo escayolado. El resto, lo tienen muy claro, la guardia pretoriana, Adri-Ludvig-Ar, para salir a saco, y meter mucha presión defensiva, Paul-Maquina-Vincent, parar en los primeros metros a los grandes, para poder intentar recuperar el balón tanto en los moles como en los rucks, pero trabajando la velocidad más que la potencia, Crack a barrer todos esos balones que quedan por ahí sueltos, y nuestros compis del A, Lucas, Julio, Niko e Iñaki, nuevas legiones, a escalonarse entre los puestos y a jugar.

Los jugadores (y mucho más, algún adulto) dan mucha importancia a la capitanía (yo soy el único que decide, quién es capitán), y como dato en este campeonato han sido capitanes Noah, Máquina, Adri y Lucas, destacar que en todos los sorteos hemos ganado (esta vez, renunciábamos a la posesión, por la elección del campo que nos interesaba con viento a favor). Desde aquí destacar el por qué Hugo Klin, tiene como apodo crack, cuando les expliqué que era vital el ganar el sorteo, que teníamos que elegir campo (cuando toda la temporada pedimos saque), Hugo siempre se iba junto al capitán cuando iban a sortear, y le decía, “esta, esta, esta…” cuando el árbitro les ponía los puños cerrados, para escoger, (ganaba el que acertaba donde estaba la brizna de hierba). Era increíble, Hugo acertaba todas, y cuando llevo cuatro partidos jugados y vamos al sorteo del quinto, con su hermano de capitán, le pregunto que cómo lo hace, y me dice: “Pollo es muy fácil, yo mientras caliento, voy mirando al árbitro, si le veo que se agacha a coger un trozo de hierba me fijo con que mano, y si no, como soy más bajito que él, no se da cuenta que se ve la puntita de la hierba de su mano, por abajo, así gano siempre, está chupao”, lo que me demuestra que es un “crack”. Seguramente, alguien me dirá que está al límite del fairplay, pero no me cabe la menor duda, de que crack, se ha adaptado al entorno.

Pues lo dicho, el primer partido contra CAU Valencia, nos colocamos en defensa a tres metros del punto de inicio de juego, y cuál es nuestra sorpresa, que le pegan una patada a la pelota y la meten en nuestra línea de ensayo, recuperamos rápido en defensa, ganamos la posesión pero estamos a un metro de nuestra línea de ensayo. Conseguimos sacar a los de CAU tres veces de nuestra línea de ensayo, pero la cuarta, nos costó los primeros cinco puntos en contra. Desde la línea de marca, le digo al árbitro que si ha cambiado el Reglamento para este Campeonato, que hasta ahora está prohibido iniciar de patada. Con cara de pocos amigos, me dice que es totalmente legal, y que dirija a mis jugadores desde el fondo del campo. A todo esto, con el árbitro de campo, deciden desalojar, y a pesar de tener acreditaciones, ponen detrás de las vallas a Eugenio (papa-máquina y subdelegado del equipo), a Ar (fotógrafo del equipo, acreditado) y a David (asistente del entrenador y con identificación de entrenador), la excusa, sólo puede estar en el terreno de juego, el entrenador y los jugadores. Lo acatamos, aun sabiendo que eso no es lo que dice la norma.

En el terreno de juego, dos equipos muy igualados, los valencianos tenían un par de jugadores “creciditos”, pero eso no es problema para nosotros, jugando al pie, nos conseguimos ir dos veces a su línea de 22, y nos paran una de las veces a escasos centímetros y otra cometemos un avant. Valencia ya ha probado nuestra medicina. Se defienden muy bien durante los siguientes minutos, muy organizados, y nosotros los hacemos recular. En una jugada en la que tiene posesión Valencia en su 22, les presionamos y conseguimos sacar una melé a cinco metros de la zona de marca. Lo habíamos hablado, Hugo y yo, íbamos a iniciar ganando metros desde la melé, y en estas jugadas, nos íbamos a apoyar en el cerrado, cuando viésemos que no se recolocaban bien. Pues dicho y hecho, salimos por el cerrado, se lleva el balón el medio melé y cuando estamos en un 2 contra 1, y vamos a ensayar, el árbitro pita. Nos quedamos todos expectantes, y da golpe de castigo a favor de Valencia, le pregunto que por qué, y me dice, que el medio de melé solo puede pasar el balón en una melé, y no puede correr con él, que golpe. Claro, los pollitos, se mosquean, nos ha pasado algo parecido en Orcasitas, y me dicen que si que vale, que ya lo hemos discutido con otro árbitro, y que si que vale, que se lo diga al árbitro. Les pido a los jugadores que nos centremos y que da igual. Ataque de Valencia, los chavales un poco enfrascados con las decisiones, y nos ensayan, 10-0. Los diez minutos no dan para más, pita final cuando estamos atacando a un metro de su línea de ensayo y nos ha concedido una melé por avant. Le recuerdo que si hay melé no puede terminar el partido, me dice que sí, que ya son diez minutos y que no se puede retrasar la competición (un detalle, nos tocó jugar a las 9:48, porque se habían olvidado del equipo de Alcobendas B, en la programación).

Alcobendas B (0) CAU Valencia (10)

Una vez que termina el partido, y charlamos con los chavales, verdaderamente habían jugado un partidazo, me voy a pedir explicaciones al árbitro en cuestión y al jefe de árbitros de los campos de Prebenjamines. Después de exponerles las jugadas con las que no estaba de acuerdo, y pedirles que respetasen el Reglamento, y que se pusiesen de acuerdo, me dicen que lo van a preguntar. Se queda todo ahí.

Nuestro siguiente partido, a las 11:15 contra CRC Canoe B. Nos vamos Eugenio y yo a entregar el acta (papa-máquina) y yo a ver qué árbitro me ha tocado. Pues como van pitando uno si y uno no, me vuelve a tocar el mismo árbitro, le veo que viene mirando al suelo hacia a mí, con el jefe de árbitros, y me dicen que sí, que tengo razón, que se puede atacar con el medio, y que no se puede sacar de patada, que tiene que ser a la mano, que lo sienten, pero que no pueden hacer nada. Apuntilla el árbitro, que mi partido le va a costar 30 euros, yo soy árbitro y le entendí, en los torneos, los árbitros que no pitan, ven los partidos de los que pitan, y hay un código que más o menos viene a ser, que pagas 5 euros por cada gazapo, y si son gordos, 10. Por lo visto le había caído, dos de 10 y dos de 5 euros. Les digo que no pasa nada, pero que sean conscientes de que es un Campeonato de España, que por ejemplo a los linces les está pitando Paloma (árbitro internacional), y que sean escrupulosos, que con un tiempo de 10 minutos no hay opción de enmienda.

Al tema, nuestro segundo partido, contra uno de mis favoritos, CRC es un equipo potente, bien entrenado y juega buen rugby, nosotros ya nos hemos enfrentado con ellos en las jornadas de la FMR en Orcasitas, y al principio nos ganaban y últimamente les habíamos ganado, o sea que iba a estar ahí. Destacar que los entrenadores son buenos amigos, y ya nos estuvimos picando un poco, el lema, “los trofeos se tienen que venir a Madrid”, mi comentario, “pero para qué, si luego se os cae y lo aplasta el autobús”, con la coña de sus lazos con el Real Madrid. Lo dicho, risas, buen rollo entre todos, y empezamos el partido.

Nada más empezar, empezamos a presionar a CRC, nos los vamos llevando a su campo, y de allí no salimos en casi todo el partido. Un constante toma y daca, que al final, conseguimos, gracias a una excelente defensa, paramos a los de Canoe, muy cerca de nuestro ala izquierdo, y después de amagar la patada, Noah se va de cocodrilo por la derecha, pone en fila de a uno a todos los amarillos, y consigue ensayar en el banderín (habíamos hablado, que con un campo tan ancho, íbamos a tener sitio siempre en el banderín, ahí es donde nos teníamos que ir). Primer ensayo del torneo, y vamos por delante. CRC aprieta con todo lo que tiene, nosotros, vamos reculando, pero organizados, y sabiendo, que en cuanto estemos dentro de nuestro campo, y recuperemos la posesión, nos vamos de “águila” (patada). Seguimos defendiendo muy fuerte, con Canoe retrocediendo a pesar de estar en ataque, y Noah, corta la línea de pase en el medio campo, gracias a una presión excelente de Hugo a su medio, y de la guardia pretoriana a sus apoyos, que le obligan a rifar un pase, y nos toca la papeleta. Segundo ensayo de Noah. El resto de partido, en nuestra línea, lejos de querer dormir el balón, nos vamos de patada una y otra vez, ganando espacio y muchas veces balón. Al final 10-0 para nosotros y los chavales enormes. Ya tenemos nuestros cuatro primeros puntos en un Campeonato de España. Y nuestra propuesta de juego, empieza a demostrar que no es la equivocada.

Alcobendas B (10)CRC Canoe B (0)

Ahora, vuelta a la “cabaña” y esperar, porque hemos presentado una solicitud de modificación, ya que según la planificación, jugamos el primer día dos partidos, y el segundo cuatro. Después de que Eugenio se lo currase, nos dicen, que no tienen claro cuando, pero que seguramente si no hay retraso, el último partido de la jornada, allá por las 14:00, jugaremos un partido de los del domingo, pero que tienen que ver contra quién. Les decimos que nos parece correcto y esperamos. A eso de la 13:00 nos dicen que va a ser contra VRAC, sin decir si B o C, en un principio nos da igual.

Lo dicho, después de estar un buen rato apoyando al resto de los equipos del Club, y comer y beber (tanto de todo el despliegue que había hecho el Club, como el despliegue que tiene acostumbrados algunos padres, gracias Ar). Les recomendamos que tomen zumos, refrescos y agua, y que no se pongan de galletas hasta arriba, pero… no sé cuantos paquetes de galletas príncipe cayeron, eso sí, todos los papeles fueron al contenedor de basura.

Después de persecuciones, peleas con ramas, carreras para un lado y para otro, decidimos irnos a la cabaña, y ahí, que está más acotado, descansar un poco. La verdad que descansar no sé, pero les teníamos en el corralito, y era más fácil de controlar todo. Curioso, que ya entre ellos, se empiezan a contar los partidos, y qué jugadores tiene cada equipo, para que tengan cuidado (los 2002 les decían a los 2001, que ya habían jugado con Canoe, y que aunque eran grandes, placando y haciéndoles correr se les ganaba, gran espíritu de equipo el de estos enanos).

Al final, nos dicen, que le viene mejor, jugar el último partido entre el VRAC B y VRAC C, y que nosotros jugamos el penúltimo partido, cosa que me mosquea un poco, pero si la organización lo dice, así sea.

De entrada, me encuentro que están calentando casi 30 niños del VRAC, cosa que no me sorprende, porque al ser los locales, y además tener un VRAC A, pues es casi hasta normal, que estén todos los chavales juntos.

Después de volver a hablar con el delegado de campo, con el árbitro, y el pertinente saludo entre entrenadores, nos disponemos a jugar nuestro tercer partido de la jornada. Esta vez, cedo a David, mi segundo, el ponerse en la línea de fondo para dirigir a los chavales. Después de la que me habían liado en los partidos anteriores, nadie se atreve a decirme que me vaya detrás de las vallas, e incluso, consigo que dejen en paz a Arsenio, que se ha tenido que enzarzar con un árbitro, de los que están para ver como pitan sus compañeros y anotar los errores (para luego contribuir a la cena con 5 euritos por gazapo). Lo dicho, saco galones, hablo con el responsable de la organización (a estas alturas, ya coleguita) e invita al árbitro a que se dedique a lo suyo, que el tema de accesos corresponde a otros, y esta todo ok, Ar se quita un petate que lleva a la espalda, por eso de “hay que ceder en algo”, pero tiene vía libre para circular por el terreno de juego.

De entrada, gran multitud de jugadores del VRAC, y los entrenadores, diciendo, que si este es mío, que no, que sí, … , bueno, hemos venido a participar y a divertirnos y así lo demostramos. Lo normal en estos casos, es pedir al delegado y a la organización que saquen las fichas con foto, si es de buen rollo, antes de empezar para que no haya alineaciones indebidas, y si lo que quieres es “liarla”, pues cuando ya están jugando, para “pillarles” y no dar opción a que haya sido un error involuntario (más de un equipo de la élite de Valladolid, que no es el VRAC, podría aprender, que en estas categorías se viene a jugar, y que el primero que no tiene que adulterar la competición, es el propio Club, … el resto, … a buen entendedor sobran las palabras).

Lo dicho, partido con VRAC C, jugadores muy grandes, ya lo sabíamos, porque habíamos venido a jugar su torneo hace un par de meses, y nosotros con la lección aprendida, empezamos a jugar. Primero nos ensayan ellos, con un juego muy contundente que nos pone en el marcador con un 0-5. Nada más lejos, que caer en el desánimo, el equipo se crece, y gracias a un trabajo en apoyos muy bueno, y a nuestra defensa, apoyada con las “águilas”, conseguimos igualar el marcador a un ensayo, 5-5. Cuando faltaban un par de minutos, entran un par de jugadores, todavía más grandotes si cabe, y en un coordinado juego de superioridad en penetración, nos consiguen llevar a nuestra línea de ensayo, y conseguir el resultado final 10-5. No hubo tiempo para más. Para la clasificación, importante conseguir el punto bonus defensivo (por perder de un ensayo o menos).

VRAC Valladolid C (10) – Alcobendas B (5)

Al final de la jornada, un buen balance, una victoria, dos derrotas, pero una de ellas con bonus defensivo, ya teníamos cinco puntos (recordar que se da 4 puntos por partido ganado, 2 por empatar, y hay un punto bonus defensivo por perder de un ensayo o menos, y un punto bonus de ataque por anotar cuatro ensayos o más).

Ahora, vuelta al hotel, a pelearnos con Carlos, el metre del restaurante, y a comer una paellita que nos tenían preparada.

Por la tarde les planteamos la posibilidad de una siesta, pero con el subidón fue imposible, sólo conseguimos, sesión de consolas, todos sentados o tirados en las camas.

Al final, tuvimos que decidir, si irnos a un parque, de los que hay por Valladolid, o ir otra vez al Pepe Rojo, ver el partido de la selección de Madrid (con cinco jugadores de nuestro Club, además del seleccionador), y con unos balones, dejar a las fieras que corriesen un poco por la hierba. Al final la decisión fue la última, y así lo hicimos. Vimos el partido, y después vuelta al hotel para cenar. Antes, una ducha y nos cambiaos de ropa.

Después de la cena, un poco de asalto al hotel, un poco de pilla-pilla por los pasillos, las bromas de los mayores a los pequeños, las vendettas de los pequeños a traición con los mayores, nada que no sea la convivencia. Gran paciencia la del personal del Hotel King, que nos permitió acabar con todas sus existencias de caramelos.

Por la noche a dormir, a eso de las 11, ya estaban mis dos compis de habitación, rendidos y soñando cómo iban a jugar al día siguiente. Un par de paseos por los pasillos de la planta, para controlar lo incontrolable, un par de risas, varias anécdotas, para reírnos en el desayuno del día siguiente y todos a la cama. Yo en particular, me dormí a eso de las cuatro, y nos levantamos a las 7:15 los enanos y yo a las 6:30 para poderme duchar tranquilamente antes, el motivo, los nervios, las ganas de que los chavales se lo pasasen lo mejor posible, acabé leyendo un Mortadelo y Filemón con la silla en el pasillo en la puerta de la habitación, y la puerta entornada, para no despertar a los enanos (la otra opción era dentro del baño, y … no me gusto tanto). Esa noche, compartimos sensaciones entre Berni y Antonio (qué dos crack, qué gran pareja, y qué catering, de Berni poco voy a decir, ya le conocía, pero Antonio, padre de un jugador, es por encima de todo un Señor Delegado).

Lo dicho, diana a las 7:15 y maniobra rápida, para bajar de los primeros al desayuno, así lo hicimos, y la verdad es que mereció la pena, Ludvig dio buena cuenta de la bandeja de bacón, nos tomamos unos cuantos bollos, Hugo se hizo un sándwich atómico, con un poco de todo, nos tomamos unos cereales, un zumito antes de subirnos, ya que había que meter líquidos para el cuerpo y a por las cosas. Teníamos que llegar pronto al campo, porque Iñaki (papa Ereño, venía desde Madrid, después del virus de las comuniones, y nos traía un juego de lentejas/lentillas nuevas para Ludvig). Nada, otra vez, que nos toca abrir jornada (normal, no nos había puesto en la planificación, pues lo fácil, al principio y al final). Todo controlado, le ponemos las lentillas a Ludvig, tenemos un jugador más, “coquito” Ereño, y nos informan de que al final Juaco “regaliz” no va a venir. No hay problema, lo tenemos todo controlado, con Ereño, ganamos potencial en el juego estático, y tenemos un gladiador más para combatir con los grandes, ideal.

Sería muy fácil decirlo ahora, pero parte de los técnicos de la expedición, saben que en la cena, dije, que en la segunda jornada, tenía claro, y conociendo a los pollitos, que al menos ganábamos dos de los tres partidos, y además jugando bien. Y a las pruebas me remito, que no me equivoqué. A parte, es alguna cena, que nos hemos jugados, entre entrenadores, sobre donde va a llegar tal jugadores o cual, pero para eso, tendremos que esperar por lo menos 11 añitos, casi nada.

Lo dicho, esta vez, después de ver cómo se iba desarrollando todo, Eugenio me comenta que han vuelto a cambiar la programación y que jugamos a las 10:30 contra VRAC B.

Iniciamos nuestra rutina, hablamos con los chavales, les decimos que va a ser un partido muy parecido al del VRAC C, y que esta mañana, sopla todavía un poco más el viento, o sea, que a saco con las “águilas”. Noah está convencido, ha visto que estamos haciendo ensayos y ganando muchos metros con las patadas, y está encantado, porque con este viento, pasa de dar patadas de 25 metros aproximadamente, a patadas de casi 45 metros.

Empezamos el partido con el VRAC B, que por lo que me habían dicho, llegaba sin perder ningún partido, y a priori era uno de los huesos duros de roer de la liguilla. Los chavales enormes, seguimos manteniendo nuestro estilo de juego y conseguimos llevar al VRAC donde más nos gusta, a nuestro campo, para soltar una patada de 35 metros, y plantarnos en carrera, de frente y en su línea de marca, dicho y hecho 0-5 y ya llevábamos jugados casi seis minutos. Los del Quesos Entrepinares, sacan todo lo que tienen, incluso, algún jugador que jugó con peto en el partido del VRAC C-B, pero … es lo mismo, seguimos jugando, esta vez con muy buenos arbitrajes, y conseguimos jugar en la zona del medio campo, lejos de nuestra línea de marca. A pesar de nuestros esfuerzos, por irnos para adelante, el VRAC, que no son hermanas de la caridad, nos empujan a nuestro campo y consiguen empatar, 5-5, a falta de 30 segundos. Nos da tiempo de sacar de medio con un “quickqui-quickqui”, lo intentamos, pero al final nos sacan por la línea de lateral, a un par de metros de la línea de marca. No da tiempo para más, los entrenadores del VRAC, nos felicitan por la evolución de los chavales en los dos últimos meses, desde su torneo hasta ahora, y valoran nuestro juego al pie y nuestra defensa.

VRAC Valladolid B (5) – Alcobendas B (5)

Nuestro siguiente partido, la Escuela, nuestro primer rival de esta temporada, C.D. Arquitectura B, después de saludar al entrenador, y convencerle de que si que jugaban contra nosotros (tenía una programación, dos o tres versiones atrasada), quedamos en vernos en el campo 1 (que el día anterior era el 3), a eso de las 11:30, la frase fue: “no te preocupes, que sin vosotros, no empezamos”, muy buen rollo, y muy buena gente.

Los pollitos, cuando les decimos que jugamos contra Arquitectura, pegan un subidón, les gusta, quieren jugar contra los buenos, y los blancos son de los mejores, un sentir: “nos los vamos a comer”. Les conocemos perfectamente, tienen dos jugadores, que parece que han clonado a Mario y a Pablo del 2001, uno de ellos espigado y alto, y el otro compacto y grande, nos va a costar, pero este año, ya les hemos dado jarabe del nuestro unas cuantas veces. Empezamos como siempre, con lo mejor que tenemos, y desde ahí, iniciamos todas las rotaciones para que todos los chavales jueguen.

Arquitectura nos conoce, pero esta vez, le ganamos por la mano, no nos ha visto jugar a la mano, se piensa que todos van a ser cocodrilos e hipopótamos. Para que entren en nuestro juego, iniciamos el juego con un hipopótamo Ereño, para que nos vengan a empujar, pero lo tenemos hablado, en cuanto tengamos el balón atrás, salimos corriendo y si hay presión “águila”. Esta vez, como diría Fabian, Big-crack (Lucas Klin), que ya se siente como unos más, tira para adelante, y conseguimos ensayarles, después de mover el balón dos veces de una línea de lateral a la otra, nos podrán ganar, pero van a tener que correr. 5-0 para nosotros y el juego donde lo queremos tener. Arquitectura nos ataca, una y otra vez, y nosotros les mandamos los balones a su línea de 22 con nuestras “águilas”, desde allí, les cuesta mucho conseguir encontrar un hueco en nuestra defensa, y a nosotros nos da la posibilidad de corregir errores, ya que somos rápidos. Gran partido de Ar y de Ludvig, grandes placadores. El ekipo k (NiKo e IñaKi) en su salsa, dejándose llevar por los envites en defensa de Ar y de Hugo, y Julio, pues muy a gusto, llegó a decirme, que si le llegaban en defensa un balón con presión, que no me preocupase, que él la pateaba de águila. Al final, la espera merece la pena, y nos volvemos a ir en velocidad, y tras dos apoyos, conseguimos anotar el definitivo 10-0.

Destacar un detalle, para que algún padre que estaba allí, y no entendió. Hubo un golpe para Arquitectura, que cuando lo iban a sacar, saltó el fotógrafo de la Escuela, “son más, son más”, y el árbitro (que por lo visto pagó otros cinco euritos) paró el partido, cuando había sacado Arquitectura, y les habíamos quitado el balón. Me dijo que quitase un jugador, a lo que cogí a Hugo Crack por el pecho, y le dije: “señor, yo quito uno, pero el Reglamento me permite jugar con 9”, después de contar cuatro veces, vió que sólo tenía 8 jugadores en campo, a lo que me pidió disculpas, y me invitó a seguir jugando “con 9 jugadores”. La aclaración, después de que en los torneos de Madrid, hemos hecho los cambios, sacando a un jugador, y entrando otro, desde la línea de lateral, y viendo que los árbitros reanudan el juego, sin esperar a que estos jugadores se recoloquen, decidimos (el cuerpo técnico) que salvo que fuesen jugadores de melé, que por narices, les tienen que esperar, el resto de cambios los hacemos, entrando el jugador en el campo, cuando ha parado el árbitro el juego (solicitando el cambio antes), y que el jugador que entra, se acerca al que va a sustituir, y le da una palmada, y se sale, así tenemos siempre a nuestros nueve jugadores de campo colocados (ya nos han metido algún ensayo, y los pollitos se mosquean, con la frase de “eso no vale”). Para que no haya problemas, lo hacemos así, y es legal. El fotógrafo de la Escuela (que además es conocido, y luego nos reímos, por lo nerviosos que se ponen cuando les damos una manita ;-) ), lo que vió, es que había nueve jugadores de campo colocados, y uno se salía por la línea de fondo (donde estamos los entrenadores) hacia el banquillo. Hay un dato, tenemos que aprender a jugar y a competir, y no depender de que el resto haga su trabajo correctamente.

Alcobendas B (10)C. D. Arquitectura (0)

Ahora ya, sólo nos quedaba la guinda, el partido que llevamos jugando este año en casi todos los campeonatos, contra Liceo Francés. Los gemelos estaban lanzados, con eso de que hablan perfectamente la lengua, salen supermotivados, sino una frase de Paul “no te preocupes Pollito, les vamos a ganar, y si dicen alguna jugada, yo te la traduzco”.

Volvemos a ganar el sorteo, elegimos campo, y como flechas, en cuanto saca Liceo, nos vamos a por ellos, les hacemos irse a su campo, y después de un par de envites de Paul y de Vincent, nos metemos en su línea de ensayo, 5-0.

Liceo, arma todas sus naves y se lanza a saco, nosotros, como buenos cetreros, no queremos que haya lugar a duda, más águilas, les conseguimos sacar dos veces de nuestro campo, y a la tercera, después de una presión excelente, les metemos el segundo ensayo, 10-0. Los chavales de Liceo, esta vez, lo tenían muy complicado, los granates del 2002, estaban con el subidón, es un equipo que en todas las competiciones va de menos a más, y este era nuestra última oportunidad de que Valladolid nos viese jugar, por lo menos en este Campeonato/Torneo de España. La jugada después del ensayo fue clave, saca Liceo, y nuestros “hipopótamos”, tumban a dos jugadores del Liceo, con excelentes placajes, los blanqui-azules, mantienen la posesión, pero no paran de recibir placajes, y cada uno de ellos es un metro que pierden, y un jugador que se les queda en el suelo, al final, le llega el balón al jugador del ala derecho, y recibe un placaje de tres jugadores de Alcobendas que le sacan del campo. El chaval se queda en el suelo llorando, y con un golpe en el costado, le había placado Ludvig y Adriel, y luego había llegado Ar, casi nada. El árbitro quería jugar, a lo que los dos entrenadores, le decimos que pare el crono, y que atendemos al chaval, después de ver el campo, a un equipo y al otro, Liceo me sugiere, que si no me importa, que pitamos final de partido (ellos no van a conseguir remontar, y hoy nuestro chavales están placando muy duro, y los dos equipos llevamos a nuestras espaldas 6 partidos en dos días). No me planteé el conseguir el bonus de ataque, ni el ganar de una forma lucida con un rival directo nokeado, sólo vi a jugadores de rugby, y por este motivo le dije al árbitro que pitase final (quedaban más de cuatro minutos de partido).

Le di las gracias al árbitro, había sido su pesadilla, era el árbitro del primer partido, y el chaval, me lo agradeció. Lo más fácil en el deporte, es echar las culpas al árbitro, creo que son personas como nosotros, y que además, son árbitros en “promoción”, ojala algún día nos piten en División de Honor, dentro de…

Alcobendas B (10)C.R. Liceo Francés B (0)

Como punto final, destacar que se han cumplido todos los objetivos que nos habíamos fijado de antemano, los jugadores han conseguido una clasificación muy meritoria, cuartos (empatados con los terceros), y sólo por detrás de Valencia que había venido con un único equipo, y de los locales del VRAC. Hemos quedado por delante de todos los equipos de Madrid que competíamos en esta categoría, lo que nos da una referencia para el año que viene, no el que vayamos a ganar todo, sino que estamos siguiendo una buena línea de trabajo.

En lo que respecta a nuestro juego, creo que hemos conseguido un estilo de juego, el equipo tiene una defensa férrea (ahora que yo estoy con anemia, je, je), y desde ahí construimos todo nuestro ataque (hemos sido el segundo equipo que ha recibido menos ensayos del Torneo, a uno del primero), tenemos una transmisión de pase buena, unos apoyos excelentes, una buena organización colectiva en el campo, tenemos diferentes opciones de juego, tanto en ataque como en defensa, destaca el equipo frente a las individualidades, tenemos un nivel homogéneo dentro de nuestros jugadores, hay muy buen feeling entre los padres y el cuerpo técnico y los padres disfrutan casi tanto como los chavales.

La temporada no ha terminado, nos quedan las finales del Campeonato de la Comunidad de Madrid, y la visita al Parque Warner, ambos dos, son momentos importantes, por lo que ánimo que ya llegamos a meta.

Desde aquí, quiero dar la gracias, fundamentalmente a tres personas, Raquel García Campillo, delegada de la categoría, a Eugenio de Nava, subdelegado del equipo y a Arsenio Vilallonga fotógrafo oficial, muchas gracias. También destacar el esfuerzo y el desgaste que ha hecho , muchos de ellos, ignorados, no por su valor, sino por su desconocimiento, gracias Alcobendas Rugby Club (extensible a los entrenadores, al Director Técnico, a la Directiva, al personal del Club, ¡ah! y al bar, gracias Marisa y gracias Berni).


José Luis Pérez Martínez (pollo)

Entrenador Prebenjamines 2002

Alcobendas Rugby Club



RESULTADOS y CLASIFICACION:

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