Gonzalo Bravo lleva 12 años siendo parte de la gran familia que es el Club Deportivo Básico Alcobendas Rugby. Natural de Córdoba, Argentina, Gonzalo lleva toda una vida dedicada al rugby. Desde que comenzó a jugar en el Tala Rugby Club con diez años hasta el día de hoy, ha pasado por muchos clubes, como el CUS Roma Rugby de la Serie A italiana y el Liceo Francés, aquí en Madrid. Gonzalo nos da hoy un pedacito de su visión sobre la profesionalización del rugby y la fuga de talentos, dos de los temas que más conciernen al rugby español desde hace unos años.

 

Tú que llevas tiempo colaborando con varios equipos del Club y en la coordinación la Escuela, ¿Cómo ves el presente del club?

Por fortuna el club está creciendo tanto en lo deportivo como en lo social. Son innumerables las familias que se acercan trayendo a sus hijos e hijas al club, atraídos por el sentido que le da el Club Alcobendas al rugby y el uso que hacemos de este como magnifica herramienta para formar al niño y al joven.

Cada día somos más jugadores y más familias lo que implica una mayor estructura de colaboradores. Por suerte, y gracias a ese sentido que le damos al rugby en el club, cada día hay más gente que entiende la palabra rugby como sinónimo de servicio, lo que hace que cada día haya más hombros. Cada uno cumpliendo su rol. Algunos más visibles otros, anónimos y silenciosos, pero todos convencidos y disfrutando de ese granito de arena que aportamos al jugador.

Esta suma de colaboraciones y una planificación ordenada hacen que el Alcobendas sea hoy uno de los clubes referentes del rugby español.

 

¿Cuáles son los pilares fundamentales de cualquier club con pretensiones de aguantar en el tiempo?

Creo, sin valorar las variables económicas, que, para que un club tenga futuro, los objetivos prioritarios dentro de una proyecto serio y real, tanto en lo deportivo como en lo social, son la formación en valores del jugador antes que su desarrollo deportivo y la completa integración de su familia a la vida del club. Esto, con el tiempo, generará en el niño y su familia, luego en el joven y su familia y luego ya como padre o madre de una nueva familia el verdadero vínculo de pertenencia al club, lo que a su vez proyectará al club hacia el futuro.

En el centro de la imagen, Gonzalo jugando con el Tala Rugby Club, su “equipo natal”

Aprendiste a jugar en el Tala, en Argentina, en un proyecto amateur muy arraigado allí. Años más tarde, acabaste jugando como fichaje en Roma. ¿Cómo fue para ti pasar del rugby amateur al profesional o semi profesional? ¿Recibiste críticas?

En el Tala Rugby Club aprendí a jugar, pero, sobre todo, aprendí a vivir en comunidad. Viví un rugby que fue una maravilla, donde no existía el profesionalismo ni tampoco el amateurismo. No había tal dilema. Allí todo se hacía, afortunadamente y sin saberlo, a puro pulmón. Con el paso del tiempo, y ya jugando en el primer equipo, comenzó el profesionalismo en Francia e Italia. Un amigo fue el primero en irse a Italia, a quien reproché con todas mis fuerzas, ya que nos dejaba por el vil dinero.  Y, por vueltas de la vida, al cabo de un par de años terminé pidiéndole que me buscase club en Italia. Y allí fui. Y lo mejor es que, al día de hoy, nunca me reprochó nada. La salida de Tala RC no fue problemática, ya que la enésima crisis del país invitaba casi a huir y ya se vislumbraba para donde iba nuestro deporte en el mundo. Nada fácil fue la gestión del pase en la Unión Argentina de Rugby (UAR en adelante), puesto que comenzaba un éxodo de jugadores hacia Europa y sus dirigentes no lo podían frenar. Aquí si hubo algunas críticas.

Una vez en Roma, y ya metido en el semi profesionalismo, todo fue sorpresa tras sorpresa. Hoy, con el paso del tiempo, ya no lo son. Ya es algo normal. Pero en su momento si lo fue… Que inmediatamente llegado  te  dieran casa, que te  dieran coche, que te dieran  bolsas con ropa deportiva, bolsa con ropa de calle, que te presentaran al sponsor , que hicieran una rueda de prensa para presentarte, que los staff tuviesen manager, delegado, médico, fisioterapeuta, preparador físico, entrenador, segundo entrenador…Que las convocatorias se  dieran por escrito en un papel a la entrada del vestuario, que tuvieras a tu disposición todos los días  un preparador físico y un fisioterapeuta, que los traslados  fueran en avión, que los hoteles  tuviesen… ¡¡¡estrellas!!! ¡¡¡Impensable!!! Y muy divertido. Una experiencia muy enriquecedora en todos los aspectos.

Gonzalo en un partido con el CUS Roma Rugby

En Argentina se ha logrado una fórmula pionera para combinar el amateurismo en los clubes con el profesionalismo a nivel internacional. ¿Qué te parece?

Visto desde aquí, y sin tener toda la información, creo que esta combinación de clubes amateurs y seleccionados nacionales (muy) profesionales tiene su límite en el tiempo. Y lo celebro. Es impensable que un club de rugby completamente amateur provea de jugadores de nivel a un seleccionado, llámese Pumas, Jaguares, Ceibos o como se llamen, sin recibir ninguna contraprestación.

Espero que el tiempo acabe con la desigualdad entre una UAR muy rica y clubes a puro pulmón. El rugby amateur, al igual q el fútbol amateur, al igual que baloncesto amateur y tantos otros, seguirá existiendo. Pero, en el rugby, la distribución de los ingresos de la entidad madre debe ser más justo y equitativo.

Y, aparte, creo que ya es tiempo de quitarle al “profesionalismo” en los clubes de rugby de Argentina todos los estereotipos negativos que le adjudican.

 

¿Qué pasos crees que son los primeros que debe dar un club como Alcobendas para pasar del estilo amateur a un estilo más profesional?

Sin duda alguna, ampliar y profesionalizar las estructuras de colaboradores del club. Sé que la Junta Directiva tiene como uno de los objetivos principales la ampliación y la profesionalización de todas las estructuras del club. Claro está que esta nueva situación mundial cambiara las prioridades del Club.

 

Cada vez vemos más casos de jóvenes que se marchan del club que los ha formado en busca de otro equipo en el que completar su desarrollo o competir a más nivel. ¿Qué propones para frenar la fuga de talentos?

Entiendo y acepto buscar una evolución cambiando de club, recién en la categoría S23 o en un Senior. Siempre y cuando sea razonado, siempre y cuando se haya verdaderamente tocado techo. Ese jugador tarde o temprano volverá a su club de origen con una notable mejora en su formación, ya sea como jugador o como entrenador. Lo mismo que aquellos jugadores de Academias que se van fuera un año o dos por estudio, o aquellos niños de Escuela que en el verano se van a los campus en Francia, Irlanda, Inglaterra o en España mismo. Es francamente notable, a su regreso, la evolución que han hecho, tanto en su juego como en su madurez. Creo que, siendo consecuentes, debemos apoyar la salida de jugadores a otros clubes o a otros campus, puesto que esto va en la formación integral que pretendemos dar a nuestros jugadores. Aun cuando no estén en casa.

Ahora bien, ¿qué debemos hacer como club para evitar la fuga de talentos? Mejorar a los que no tienen ese talento, que es la inmensa mayoría. Y para ello, primeramente, ponernos las pilas en una de las grandes carencias que tenemos todas las academias de España: el trabajo físico y, sobre todo, el trabajo de fuerza de nuestros jóvenes. Y poner en la Academia los mejores entrenadores que haya en el club. Esto ira aumentando la afluencia de jugadores a la categoría S23 y, por ello, mejorará su nivel.

La creación del Torneo S23, al cual critique por ser demasiado rígido, creo que fue un éxito. Seguiría con dicho torneo siendo algo más laxo en el cupo por edad de jugadores según la ubicación de los equipos.

También, y dentro de un proyecto común de todo el rugby español, iría limitando, temporada a temporada, el cupo de extranjeros en todos los torneos de División de Honor y regionales, hasta llevarlo a un número razonado en cada uno de ellos.

 

Para terminar, háblanos de cómo has vivido el desarrollo del rugby a nivel formativo desde tu etapa como jugador hasta el día de hoy. ¿Qué crees, en este sentido, que le depara el futuro al rugby español?

Creo que en los clubes y en las federaciones autonómicas se está trabajando muy bien. El número de familias que se están acercando a las escuelas y academias de los clubes es maravilloso. El trabajo que se está haciendo, tanto en escuelas como academias en su conjunto, es increíble. Por lo cual, creo que el futuro del rugby en España es prometedor. Pero, claro está, debe terminar, de una vez por todas nuestra FER, de tener como único objetivo el Mundial de Rugby y ponerse a colaborar codo a codo con las federaciones autonómicas y sus clubes.

 

 

Fotografía principal: Alejandro del Barrio