Por José Ramón Quesada

Sería una maleta sencilla, para un fin de semana, pero muy especial. Porque no iba a ser un fin de semana normal. En la maleta habría metido algo de ropa, por supuesto, muchas ganas, alegría, toda la ilusión del mundo y, sobre todo, mi camiseta del Alcobendas Rugby.
Los planes eran geniales: un viaje cómodo de Madrid a Zamora para continuar con una tarde con buenos amigos, que seguramente se alargaría varias horas. Algunos de esos buenos amigos iban a venir de lejos y hace tiempo que no nos abrazamos, aunque las nuevas tecnologías nos mantengan en contacto. Pero, quieras que no, ese es un contacto sin tacto, que no es lo mismo, ni mucho menos.
Y para rematar el fin de semana, íbamos a dejarnos todas nuestras fuerzas y nuestras gargantas en animar a nuestro equipo en la final de copa. Teníamos toda la ilusión de repetir la victoria y la fiesta del año pasado y volver a llenar de orgullo nuestros corazones granates.
Iba a ser un gran fin de semana, el mejor fin de semana del año, pero tenemos que aplazar todos esos planes para septiembre al menos.
Hoy, como dijo el poeta, hoy más que nunca, siento que me han robado el mes de abril.