El Alcobendas Rugby C ha cerrado la temporada regular venciendo al CCVK Vallecas Unión Rugby Rojo por 46-22.
Una tarde luminosa, típica del principio de primavera, con algo de viento, pero que no condicionó el juego más allá de alguna patada a palos que se vio desviada. Dos equipos separados por una ciudad, pero unidos por un juego y, sobre todo, por una ilusión; la de jugar y divertirse.
Esa ilusión se ve, se trasmite a la grada, desde la que se aprecia cuando dos equipos están jugando por jugar. No es una competición, aunque esté reglada, y haya una clasificación. Toda esa capa de oficialidad es necesaria pero no es lo principal. De un lado hay un equipo que lleva muchos años jugando y entrenando juntos. Del otro, un grupo de amigos que se han juntado en un nuevo proyecto, formando el segundo equipo de Vallecas a media temporada.
Con esa situación, casi hemos descrito como fue el partido. Nuestros Caballeros del C, se conocen mucho, saben siempre donde va estar el compañero, cuanto pueden ayudarse, hasta donde llegan y juegan casi de memoria. Lo que les permite entrar en juego desde el minuto uno. Ya en el cinco consiguieron el primer ensayo por medio de David Tarín, poniéndose arriba 7-0 tras la transformación de Christian Molinuevo.
Poco a poco el juego se fue equilibrando, y acercándose a nuestro campo. En la primera ocasión que tuvieron, Vallecas pidió palos en un golpe cercano y Jaime Pire les daba los primeros puntos 7-3 en el minuto 15.
Tras eso, nos fuimos arriba y volvimos a empujarles hacia atrás, aguantaron la presión varios minutos, hasta que en el 23 encontramos un hueco por la derecha y Chema Antón puso la segunda marca también completada por Molinuevo. 14-3.
El resto de esta primera parte fue equilibrada, con algunos errores con las manos, que propiciaron muchas interrupciones del juego y sucesivas melés, en las que mostrábamos superioridad. Lo cual nos daba muchos balones y les obligábamos a jugar en defensa. Casi sobre la bocina, volvimos a ensayar tras un touche-maul resuelto por Alfonso García para dejar el marcador en 19-7 con él que llegamos al descanso.
La arenga del intermedio resultó efectiva para Vallecas. Empezaron a abrir balones a la línea, aprovechando la ventaja que les daba la diferencia de edad y en diez minutos cerraban la brecha con dos ensayos de Rafael Fernández-Vázquez. El segundo, tras una carrera desde su 22, sería transformado por Jaime Pire, y les dejaba muy cerca en el marcador 19-15. Había partido. No solo por la escasa diferencia, sino porque las sensaciones eran otras.
Pero en esto del rugby, cómo en otros aspectos de la vida, la veteranía es un grado. Alcobendas supo jugar con sus armas, y a fuerza de delantera, percusiones, pases cortos y continuas fases de agrupamientos, donde se imponía el peso y la continuidad que da el jugar juntos, fuimos enlazando hasta cinco ensayos entre los minutos 56 y 75. Aunque con las patadas posteriores no se estuviera acertado, pasando solo una de ellas; decantamos el partido con ese 46-15.
Pero nadie baja los brazos hasta que el árbitro no pite el final y Vallecas nos lo mostraría marcando un último ensayo cerca de palos, permitiendo que su zaguero rematara el partido con una patada sencilla. 46-22
El marcador es más amplio de lo que se vio en el campo. El primer tiempo estuvo más o menos igualado, y el segundo tuvo una fase en la que impusieron la velocidad y otra en la que no les dejamos hacerlo.
Un partido más, un día más en la oficina para estos Caballeros del C que no pierden la ilusión, ni nos dejan que la perdamos los demás.
José Ramón Quesada
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