Hoy el Alcobendas rugby B asistió a un simulacro de partido. Y fue una lástima.

Fue una lástima porque solo aparecieron doce jugadores. Conforme iban llegando iba cundiendo el desencanto. Todos quieren jugar. Durante la semana, somos unos cuantos que hacemos lo posible para que jueguen. Pero parece que estamos destinados a darnos un tiro en el pie cada fin de semana.

Fue una lástima ver el estado en el que está el viejo campo de Orcasitas. Muchas calvas en el terreno que se intercalaban entre tramos de hierba mal alta de lo normal.

Fue una lástima, porque una vez que saltaron los chicos al campo, una vez que se vieron metidos en la lucha, demostraron lo que llevan dentro. La actitud con la que jugaron fue un bálsamo para nuestro ánimo y consiguieron que una tarde que empezó tan mal, la convirtieran en el principio de una nueva etapa. Un punto de inflexión que me llenó de ánimo para seguir luchando por este equipo.

Con el partido de hoy decidido de antemano, Leo se queda fuera para poder jugar con el C y empezaremos el partido con 11, sabiendo que tres lesionados obligarían a parar el partido.
Pero Leo es un gran capitán y, como le corresponde, arenga al equipo.  Vamos allá.

Empezamos sacando y jugando en su campo, moviendo el balón y ganado metros. Incluso tuvimos la ocasión de adelantarnos con alguna carrera e incluso con un golpe favorable, que decidimos jugar rápido en lugar de intentar el tiro a palos.

Con esos pocos mimbres fuimos capaces de ganarles las melés y defender nuestras touches con éxito. En un par de ocasiones consiguieron romper nuestra primera línea e irse tres contra uno y paramos ese ataque.

Diez minutos tardaron en darse cuenta que por el centro no podían pasar y empezaron a abrir el juego. Y ahí se acabó el partido. Con tanto hueco, era cuestión de tiempo que fueran entrando. Pese a ello, aún le robamos algún balón y paramos alguna de sus estampidas.

Habíamos previsto que se pudiera lesionar algún jugador, y eso desmoralizarnos aún más, pero fue muy diferente la cosa. Se estaban divirtiendo. Ahí seguían y seguían. Pero estaba claro que no podían durar. Primero tuvo que salir uno, luego otro, cada vez éramos menos. Finalmente, en el minuto 35 cae el tercero. Quedan ocho en el campo y el árbitro para el partido.

Pasillo, ducha y un tercer tiempo abundante y cordial como corresponde a un equipo señor como es el CAU Madrid. Es un placer encontrarse con gente que sabe vivir el rugby.

Termino como empecé. Fue una lástima. Fue una lástima que no fuéramos con el equipo completo, porque este partido se podía haber ganado. Fue una lástima que los ausentes no vieran la demostración de actitud y compromiso que nos dieron estos once: Adrián, Berni, Borja, Fran, José Luis, Lapu, Lucas, Manu, Rodrigo, Sabrido y Tomás. Honor y gloria a ellos.