El Alcobendas Rugby B Wiss ha perdido contra el líder de la categoría San Isidro Fuencarral por un resultado de 8-48.

A juzgar por las trayectorias que llevaban ambos equipos en las seis jornadas previas, era un resultado previsible. Pero si tenemos en cuenta lo visto en el campo, la diferencia que muestra el marcador es excesiva. Es verdad que nunca hubo opción de victoria, ni de un resultado más honroso, pero tan cierto como eso, es que el juego abierto estuvo bastante igualado, y solo la superioridad rival en las fases estáticas desequilibró el partido.

En esas fases estáticas es donde mejor se ve la conjunción que tiene un equipo, donde se refleja el trabajo de entresemana, de los continuos entrenamientos y de la acumulación de minutos juntos. Los chicos del ‘sanisi’ lo demostraron. Mientras que nosotros adolecimos de ello. No en vano, para ocho de los veintiún jugadores que participaron, era su primer partido con el B.

Pero precisamente eso, es la mayor riqueza de este equipo, que habiendo tanta novedad cada jornada, se pueda competir contra el líder. Que seamos capaces de mantenernos en el partido hasta el final, de no dar un balón por perdido y de seguir en el campo aunque tenga el tobillo dañado desde el calentamiento y se me suban los gemelos hasta la cadera.

Un equipo que en siete jornadas ha alineado cuarenta y nueve jugadores diferentes y que cada partido se reinventa, se reconstruye y se revaloriza. Un equipo que tira del pasado, juntando a varios Caballeros del C, que vinieron a compartir su experiencia con la de canteranos que también cuentan ya varios años de granate.

Todo ese pasado que unos y otros acumulan, vale para forjar un presente que te hace disfrutar de cada jugada y de cada partido. Vale para que el capitán termine diciendo que nos han metido cuarenta, pero me he divertido mucho. Vale para que merezca la pena levantarse de la cama y venir a las Terrazas a apoyar y a disfrutar con este equipo.

Ese pasado y este presente valen para seguir confiando en este equipo, en sus resultados y en cada uno de los cuarenta y nueve jugadores. Valen para renovar la ilusión en el futuro de este equipo.

Ese equipo me vale, me da vida. Con su pasado, con su presente y con su mucho futuro.