Arrancamos las ligas nacionales con victoria de nuestro Emerging M23 (43-31), destellos de buen rugby de nuestro equipo B ante Rugby Alcalá (20-38) y un triunfo de nuestro primer equipo en el derbi frente a Complutense Cisneros (29-19).

Volvimos a reunirnos en Las Terrazas. Volvimos a competir, a sufrir y a celebrar juntos. Este primer fin de semana de ligas nacionales nos deja dos victorias, mucho aprendizaje y la ilusión de ver cómo nuestros jugadores defienden la camiseta granate. Empezamos una temporada en la que queremos seguir creciendo con el talento de nuestra cantera y ese orgullo de pertenencia que cultivamos desde las categorías inferiores.

Nuestro M23 empieza ganando, con mucho por construir

Abrimos la jornada del sábado con una victoria por 43-31 ante un jovencísimo Emerging El Salvador M23, que nos exigió en un encuentro abierto, lleno de alternativas y con mucho movimiento en el marcador.

Los 74 puntos y los doce ensayos entre ambos equipos cuentan una parte de la historia. La otra nos obliga a ser exigentes: cometimos demasiados errores y concedimos golpes de castigo que nos impidieron encontrar continuidad y controlar el partido.

Nos marchamos al descanso con empate a 17 y, en la segunda mitad, encontramos la respuesta para llevarnos el encuentro. Sumamos siete ensayos y estrenamos la competición con una victoria ante nuestra gente.

Nos quedamos con ese triunfo como lo más positivo del debut. Tenemos mucho que pulir en precisión, disciplina y defensa, y empezamos a hacerlo con la confianza de haber dado el primer paso.

Nuestro equipo B muestra sus armas ante un Alcalá exigente

En el segundo encuentro del sábado, caímos por 20-38 ante Club Rugby Alcalá, que demostró por qué la pasada temporada estuvo peleando por alcanzar la División de Honor Élite.

Nos enfrentamos a un rival que supo aprovechar nuestras concesiones. Igualamos sus cuatro ensayos, pero sus tres transformaciones y cuatro golpes de castigo a palos marcaron la diferencia.

También dejamos momentos para ilusionarnos. Cuando conseguimos mover el balón con velocidad y atacar con decisión, mostramos ese rugby rápido, vertical y a la mano que queremos desarrollar y que puede darnos muchas alegrías durante la temporada.

Guillermo Bilbao, con dos ensayos, David Nahon y Juan Perconig firmaron nuestros puntos. El último ensayo, en el minuto 80, reflejó nuestra voluntad de seguir buscando la marca hasta el final.

Ahora nos toca dar continuidad a esas buenas fases, reducir los errores y convertir nuestro potencial en un juego cada vez más sólido.

Nos llevamos el derbi con rugby y carácter

El domingo cerramos el fin de semana con una victoria por 29-19 frente a Complutense Cisneros en nuestro estreno en División de Honor. Llegábamos a un derbi madrileño que iba a exigirnos desde el primer minuto y respondimos con intensidad, una defensa sólida y la maquinaria bien engrasada.

Golpeamos pronto, con el ensayo de Lautaro Ponce en el minuto uno, y volvimos a encontrar la zona de marca con Pablo Rascón en el 10. Pero nuestra mayor demostración de carácter llegó cuando el partido se puso cuesta arriba.

Dos amarillas consecutivas nos dejaron con trece jugadores. Nos tocó multiplicar el esfuerzo, cerrar espacios y apoyarnos unos en otros. Y en plena inferioridad, Diego Vidal posó un ensayo en el minuto 22 que Mateo Antem transformó.

Con trece sobre el campo, fuimos capaces de sumar siete puntos. Una respuesta que habla de nuestra confianza, de nuestro compromiso y de cómo queremos competir esta temporada.

En la segunda parte seguimos construyendo la victoria. Javier López de Haro sumó un golpe de castigo y el ensayo de Román Gougy, transformado por Guillermo Boland, amplió nuestra ventaja. El último ensayo de Cisneros, en el minuto 80, dejó el definitivo 29-19.

Nuestra cantera, nuestra camiseta, nuestro orgullo

Nos esperan meses de trabajo, partidos exigentes y muchas emociones compartidas. Arrancamos con motivos para ilusionarnos y con la responsabilidad de seguir mejorando.

Ver a nuestros canteranos llegar a los equipos nacionales y defender nuestro escudo nos recuerda por qué hacemos todo esto. En cada uno de ellos reconocemos años de entrenamientos, el esfuerzo de sus familias, la dedicación de sus entrenadores y los vínculos que nacen en nuestras categorías inferiores.

Ese orgullo granate nos acompaña cada vez que salimos al campo. Lo aprendemos de pequeños, lo compartimos como club y lo defendemos juntos.

Ya estamos en marcha. Nos vemos en Las Terrazas. ¡Vamos ARU!