Caemos por la mínima ante Ordizia en Las Terrazas (16-17) y regresamos de Cáceres con una victoria contundente de nuestro B (17-83). Dos resultados distintos y una misma responsabilidad: seguir creciendo juntos ante los retos que vienen.

Perder por un punto en casa duele. Duele por el esfuerzo, por haber tenido la victoria cerca y por las ganas de compartir una alegría con nuestra gente. Este fin de semana nos deja motivos para creer en nosotros y aspectos que debemos corregir con honestidad. Queremos ser un equipo capaz de sostener su mejor versión durante todo el partido, y para conseguirlo tenemos que seguir trabajando.

En División de Honor comenzamos tomando la iniciativa ante AMPO Ordizia. El ensayo de Pablo Rascón y los puntos al pie de Agustín Cittadini nos permitieron llegar al descanso con un 10-0. En la segunda mitad ampliamos la ventaja hasta el 13-0, pero los dos ensayos transformados de Ordizia dieron la vuelta al marcador. Volvimos a ponernos por delante con un golpe de castigo en el minuto 71, hasta que otro lanzamiento a palos, esta vez de los visitantes en el 79, decidió el encuentro.

Nuestra enhorabuena a Ordizia. Supo aprovechar sus armas, confiar en su juego y mantenerse en el partido hasta completar la remontada. Reconocer su mérito forma parte del respeto con el que entendemos el rugby.

También nos corresponde mirar hacia dentro. No podemos regalar tantos golpes de castigo ni permitir que la falta de disciplina condicione nuestro esfuerzo. Las tres expulsiones temporales nos obligaron a afrontar distintos tramos en inferioridad y nos recuerdan cuánto necesitamos mejorar en ese apartado.

Nuestra defensa férrea sigue siendo nuestra marca registrada. Incluso con un jugador menos, mantuvimos la entrega, el compromiso y la voluntad de pelear cada metro. Ese orgullo debe ir acompañado de mayor disciplina y continuidad. Tenemos una base sobre la que construir; ahora nos toca trabajar para ser el equipo que queremos ser.

El partido ante Ordizia también nos dejó un motivo muy especial de orgullo: por primera vez en nuestro club, tres parejas de hermanos compartieron convocatoria con el primer equipo. Rodrigo y Marcos Pérez Adrada, Tomás y Mateo Antem Magnol, y Rodrigo y Pelayo Serrano García protagonizaron un hito que nos llena de alegría. Compartir camiseta y representar juntos a nuestro club tiene un significado especial. Nos recuerda los vínculos que construimos dentro y fuera del campo y nos hace sentir orgullosos de lo que somos: una familia, nuestra familia granate.

En Cáceres, con nuestro B, conseguimos una victoria amplia por 17-83, con trece ensayos. Supimos aprovechar nuestras oportunidades en un encuentro en el que encontramos una resistencia limitada. Celebramos el triunfo con la perspectiva necesaria: el resultado nos da confianza, pero debemos seguir afinando nuestro juego para responder cuando aumente la exigencia.

Y esa exigencia llega en las próximas citas. En División de Honor visitaremos a El Salvador en Pepe Rojo, mientras que con nuestro B recibiremos a Cisneros en casa. Dos rivales difíciles que nos pedirán concentración, disciplina y confianza en el compañero de al lado.

Gracias a quienes nos acompañáis en Las Terrazas y a quienes nos apoyáis cuando jugamos lejos de casa. La derrota nos exige una respuesta y la victoria nos anima a seguir construyendo. Esta semana toca entrenar con ambición, corregir con humildad y preparar cada partido con la convicción de que podemos dar más.

Seguimos juntos. Seguimos trabajando. Seguimos siendo Alcobendas. 

#SiempreGranates